El aire caliente del crepúsculo
Y las primeras sombras
Alojan pesares profundos.
La oscuridad avanza
Como un pozo sin fondo.
Las estructuras roídas del mundo
Se caen a pedazos.
Me pesan los huesos,
Como si la noche me los fuera llenando de plomo
Y el hipnótico silencio del sueño me olvida.
La muerte se agazapa bajo mis pies,
Mis raíces se secan.
El mundo que nazca en ese otro tiempo,
Fresco, silbado,
Me hablará en el lenguaje extraño
Que el invierno no comprende
Aunque las tinieblas abrasadas
Abracen sus semillas.
lunes, 4 de mayo de 2009
martes, 10 de febrero de 2009
Ay, como extraño el mundo.
Así, como estribillo de cancioncita mala, algo así... ¡Ay, como extraño el mundo! Y nada me aparta realmente del mundo, simplemente aprendí a vivir sin él y ahora tengo nostalgia pero no puedo regresar.
Porque yo solía ver el mundo, de veras. Era lo que más me gustaba. También sabía pasar muchas horas sola, sentada en algún rincón predilecto de esta ciudad viendo a los otros vivir. A menudo era muy aburrido pero toda la poesía, toda, salía de ahí.
Ayer tuve una probadita de mundo. Exasperada por la increíble estupidez (o plan malévolo, ustedes decidan) que llevó a los empleados de la UNAM a tener la mitad de los estacionamientos del estadio cerrados, me vi obligada a dejar el auto demasiado lejos de mi destino y esa fue mi oportunidad. No tenía tiempo de caminar, tenía que tomar el pumabus y en el pumabus iba a reencontrarme con la cercanía corporal de los extraños. Iba a observarlos, a espiar sus gestos, a espiar sus conversaciones, a "no poder evitar" escucharlos.
Lo que encontré está directamente relacionado (en mi cabeza, solamente) con una conversación del día anterior. En el blog de historietas de mi hermano (y de otros talentosos artistas latinoamericanos) una muchacha muy simpática anuncia un nuevo proyecto y publica el primer comic en colaboración con la autora del famoso blog "Hablemos mal de los hombres". La historieta está dedicada a todos los estereotipos sobre lo que hace una mujer cuando se acaba de separar (comer chocolates, llorar a cada rato, escuchar mil veces la misma canción, tratar de distraerse haciendo cosas exóticas como tomar un curso de japonés). Pese a ser una versión latinoamericana de Sex and the City, la página me pareció divertida y se la compartí a una amiga en el msn, a quien se me ocurrió preguntarle cuál sería la típica experiencia masculina ante la misma situación. "No se sabe, es un misterio, jamás lo dirán", contestó mi amiga. Algunos de los lectores de "Hablemos mal de los hombres" contaron sus propias experiencias pero, salvo a mi propio hermano, no le creí a ninguno. Todos intentaban ser sensibles y seductores, vulnerables e identificados con su "lado femenino". "Bullshit", pensé, y mis pensamientos me llevaron por otros caminos más ociosos, como el significado literal de bull-shit: caca de toro. En fin, dejemos las digresiones para otro momento.
Bueno, pues me subí al pumabus y ahí estaban dos muchachos conversando. Absortos, no miraban a ningun otro pasajero, no querían aparentar nada, se quejaban igual que dos amigas de secundaria: "¿De veras te dijo eso, wey?" "Neta. El mismo pinche cliché. Me dijo: no eres tu, soy yo" se reían, pero yo podía sentir el hedor del resentimiento que con justa razón despedía la amarga confesión del rechazo femenino. "Y le gusta un pendejo que porque es más alto, dos centímetros más alto" dice el amigo del primer rechazado, exponiendo sus propias heridas.
Quién lo hubiera dicho, también son unas nenas...
Porque yo solía ver el mundo, de veras. Era lo que más me gustaba. También sabía pasar muchas horas sola, sentada en algún rincón predilecto de esta ciudad viendo a los otros vivir. A menudo era muy aburrido pero toda la poesía, toda, salía de ahí.
Ayer tuve una probadita de mundo. Exasperada por la increíble estupidez (o plan malévolo, ustedes decidan) que llevó a los empleados de la UNAM a tener la mitad de los estacionamientos del estadio cerrados, me vi obligada a dejar el auto demasiado lejos de mi destino y esa fue mi oportunidad. No tenía tiempo de caminar, tenía que tomar el pumabus y en el pumabus iba a reencontrarme con la cercanía corporal de los extraños. Iba a observarlos, a espiar sus gestos, a espiar sus conversaciones, a "no poder evitar" escucharlos.
Lo que encontré está directamente relacionado (en mi cabeza, solamente) con una conversación del día anterior. En el blog de historietas de mi hermano (y de otros talentosos artistas latinoamericanos) una muchacha muy simpática anuncia un nuevo proyecto y publica el primer comic en colaboración con la autora del famoso blog "Hablemos mal de los hombres". La historieta está dedicada a todos los estereotipos sobre lo que hace una mujer cuando se acaba de separar (comer chocolates, llorar a cada rato, escuchar mil veces la misma canción, tratar de distraerse haciendo cosas exóticas como tomar un curso de japonés). Pese a ser una versión latinoamericana de Sex and the City, la página me pareció divertida y se la compartí a una amiga en el msn, a quien se me ocurrió preguntarle cuál sería la típica experiencia masculina ante la misma situación. "No se sabe, es un misterio, jamás lo dirán", contestó mi amiga. Algunos de los lectores de "Hablemos mal de los hombres" contaron sus propias experiencias pero, salvo a mi propio hermano, no le creí a ninguno. Todos intentaban ser sensibles y seductores, vulnerables e identificados con su "lado femenino". "Bullshit", pensé, y mis pensamientos me llevaron por otros caminos más ociosos, como el significado literal de bull-shit: caca de toro. En fin, dejemos las digresiones para otro momento.
Bueno, pues me subí al pumabus y ahí estaban dos muchachos conversando. Absortos, no miraban a ningun otro pasajero, no querían aparentar nada, se quejaban igual que dos amigas de secundaria: "¿De veras te dijo eso, wey?" "Neta. El mismo pinche cliché. Me dijo: no eres tu, soy yo" se reían, pero yo podía sentir el hedor del resentimiento que con justa razón despedía la amarga confesión del rechazo femenino. "Y le gusta un pendejo que porque es más alto, dos centímetros más alto" dice el amigo del primer rechazado, exponiendo sus propias heridas.
Quién lo hubiera dicho, también son unas nenas...
viernes, 25 de abril de 2008
Extraño album familiar.

Mis ancestros son casi todos italianos. Pero la línea del padre de mi padre es la que me ha heredado el apellido calabrés. En uno de esos momentos de ocio en internet empecé a fijarme un poco más en la información sobre una cantidad asombrosa de parientes que aún tengo en Italia, en Argentina y en Estados Unidos. Así es que me he ido armando un album familiar de extraños. Tengo algunas fotos magníficas, como la de Andrea Cirianni sosteniendo dos grandes pescados en la costa de Calabria; como esa es una de las más bonitas, la dejo aquí para que conozcan a mi primo.
viernes, 18 de abril de 2008
"volveré y seré millones"

Hoy me enteré de que la famosísima frase que además sirve de epitafio a la tumba de Evita tiene su origen en un afamado líder indígena que rodeó la ciudad de La Paz en la época de la colonia. Cuando lo apresaron y le dijeron que se arrepintiera antes de ser ejecutado dijo, en su lengua materna, "volveré y seré millones".
Mi ignorancia tiene muchos benficios, como descubrir estas historias para darle a viejas y conocidas frases un nuevo sabor y una nueva emoción.
Mi ignorancia tiene muchos benficios, como descubrir estas historias para darle a viejas y conocidas frases un nuevo sabor y una nueva emoción.
martes, 1 de abril de 2008
Adios nonino.

El mundo se vistió de gala para despedirte
Sobre la alfombra púrpura y florida
de la primavera
Hermoso y fuerte, recuerdo vivo como una brasa
Te lloro quieta
Cae una lágrima, cae sola
Escurre y abre un surco sobre mi piel
Sembrando un futuro extraño
Tu herencia, que es este mundo, empieza así:
engalanado... perfumado con la primera lluvia
Sobre la alfombra púrpura y florida
de la primavera
Hermoso y fuerte, recuerdo vivo como una brasa
Te lloro quieta
Cae una lágrima, cae sola
Escurre y abre un surco sobre mi piel
Sembrando un futuro extraño
Tu herencia, que es este mundo, empieza así:
engalanado... perfumado con la primera lluvia
SAND BURNS
¿Cuál es la diferencia entre tierra y arena?
La arena quema y la tierra enloda. De las dos se levanta un polvo fino que te seca la garganta. Camina, camina, la fiebre del camino te alarga el paso pesado, el desierto no habla y ni una brisna de viento nos refresca. He pasado mucho tiempo pensando en el desierto y nunca se acaba, menos ahora, ya sé que el horizonte me mira y se burla.
Good night, good night, good night, ladies, good night, sweet ladies, good night, good night.
La arena quema y la tierra enloda. De las dos se levanta un polvo fino que te seca la garganta. Camina, camina, la fiebre del camino te alarga el paso pesado, el desierto no habla y ni una brisna de viento nos refresca. He pasado mucho tiempo pensando en el desierto y nunca se acaba, menos ahora, ya sé que el horizonte me mira y se burla.
Good night, good night, good night, ladies, good night, sweet ladies, good night, good night.
El tiempo muerto.
Extraño el tiempo muerto. El tiempo en que me muevo sola, me dejo llevar por la ciudad y puedo dejar de estar presente un ratito y nomás mirar.
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